Hacer Preguntas para Innovar

El primer paso en el proceso de innovación es asegurarse de que estás trabajando en algo de importancia estratégica. A menudo la mejor de las innovaciones se traduce básicamente en reducir la complejidad y hacer las cosas más fluidas.

Utiliza el principio de Goldilocks: asegúrate de que no haces preguntas tan amplias o abstractas que llevan a soluciones difusas o irrelevantes. Tampoco hagas preguntas demasiado específicas puesto que eso reduce las áreas posibles en las que puedes encontrar soluciones. Debes hacer las preguntas justas, para ello los siguientes puntos son útiles:

  • ¿Cuales son los fatores críticos para encontrar una solución?¿Qué cosa es la que tiene el mayor impacto en llegar al resultado deseado?.
  • ¿Implican tus preguntas una respuesta? ¿Qué estas realmente tratando de conseguir? relaciona tus preguntas con todo lo que puedas para atacar el problema desde distintos planteamientos.
  • ¿Necesita tu pregunta una cualificación específica? Si es así, reformulala de forma que tenga soluciones de otros campos de conocimiento.
  • ¿Es tu pregunta muy complicada? Encuentra formas de ‘deconstruirla’ en partes más pequeñas y solubles.
  • ¿Has comprobado los hechos sobre los cuales descansa tu pregunta? Muchas preguntas se hacen basándose en datos erróneos.

Por increíble que parezca el profundo conocimiento de un campo puede ser enemigo de la innovación. Lo interesante es relacionar conceptos dispares y hacer abstracciones utilizando una mentalidad lo más inocente posible.